El cementerio de sueños

Hace poco me topé con una reflexión de la profesora Lucia Helena Galvão en la que hablaba sobre la necesidad de no rendirnos y seguir persiguiendo nuestros sueños, si es que valen la pena. Y me llamó poderosamente la atención esta frase: “hay gente que entras en su casa y encuentras un cementerio de sueños abandonados en medio del camino”. Se refería sin duda a las mil y una aficiones que comenzamos y que dejamos olvidadas en un rincón cuando pasa la novedad o cuando otra inquietud se nos cuela en la mente.

Creo que a todos nos ha pasado alguna vez, incluso podríamos sonreír al recordar nuestra juventud, los sueños de lo que queríamos ser y que han terminado por no cumplirse… pero no es tan romántico como parece. Porque los sueños rotos dejan agujeros en el alma. Por eso es importante aprender a diferenciar un verdadero sueño de una moda pasajera. Las modas vienen y van y no merece la pena dedicarle esfuerzos ni sacrificios; pero los sueños verdaderos, son llamadas de nuestra alma que pugna por salir y expresarse. Y ahí sí que tenemos que luchar, esforzarnos y si al final del camino no logramos plasmar ese sueño, que el propio camino sirva de recompensa por lo aprendido. Y también no estaría mal aprender algo de la inteligencia de Ulises y calibrar, antes de lanzarnos a la aventura, si somos realistas y tenemos en nuestro poder las herramientas -físicas, psíquicas y mentales- que necesitamos para el desafío o, en cambio, es una quimera: nos satisface pensar en ella pero realmente está fuera de nuestro alcance, por los motivos que sean… y aún así, si todo está en nuestra contra y decidimos seguir adelante, que la lucha sea consciente y la dificultad conocida.

Decía Shakespeare que el ser humano es “de la misma substancia de la cual están hechos los sueños” y está en la naturaleza humana tener aspiraciones, soñar. Como dice el poeta portugués Antonio Gedeão, “el sueño comanda la vida y siempre que un hombre sueña, el mundo salta y avanza…” así que necesitamos soñar para elevarnos y plasmar Ideas, Arquetipos. Y aprender en el proceso a través del esfuerzo y de la constancia, porque eso es lo que no hace avanzar individual y colectivamente. Por eso, como bien dice la profesora Galvão, no nos podemos rendir, tenemos que luchar para que nuestra vida no sea un cementerio de sueños rotos y esperanzas frustradas… pero elijamos bien lo que soñar, que ya bien decía el escritor británico Chesterton: “la aventura puede ser loca pero el aventurero tiene que ser cuerdo”.

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